SOCIEDAD ORNITOLOGICA MARMOLEJEÑA
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SOCIEDAD ORNITOLOGICA MARMOLEJEÑA

 

DIAMANTE MANDARIN

En el ámbito silvestre, la raza principal del diamante mandarín, Poephila guttata guttata, es posible encontrarla en las islas Menores de la Sonda, tales como las de Sumba, Flores, Timor y otras de más reducida dimensión. La subespecie australiana, P.g. castanotis, se halla presente a través de buena parte del continente, especialmente en la seca región del interior. Se halla ausente, en cambio, de las húmedas selvas lluviosas de las zonas costeras. El diamante mandarín es un pájaro muy sociable y es posible verlo formando bandadas compuestas por parejas cuyo número oscila entre 25 y 100. La disponibilidad de agua en superficie constituye factor crucial en la estructura de su forma de vida ya que aun cuando se cree que pueden subsistir durante un tiempo muy prolongado sin ella también es cierto que se mantienen lo más cerca posible de los puntos en que se encuentra. Conviene destacar, sin embargo, que son pocas las dudas existentes acerca de que entre diversos exóticos que pueblan el mundo, el diamante mandarín se ha adaptado muy bien a las tierras áridas y que como consecuencia de ello es capaz de beber agua con un contenido mucho más elevado de sal que la mayoría de las demás especies. Asimismo también cuenta con la capacidad de retenerla cuando la mayoría de otros pájaros la eliminan a través de la orina, lo cual hace posible y, además explica, el que esta especie pueda resistir durante prolongados periodos de tiempo sin beber. El diamante mandarín junto con otras especies exóticas que consiguen sobrevivir en condiciones propias del desierto, bebe sumergiendo el pico en el agua y succionándola, de un modo parecido al que es habitual en las palomas. Esto les permite beber con mayor rapidez (y abandonar con presteza la charca donde corren el peligro de sufrir un ataque por parte de algún depredador) e igualmente aprovechar, actuando del mismo modo, las pequeñas gotas depositadas en la vegetación, en los recovecos de las rocas y en otros puntos que no serían tan fáciles de alcanzar si se hiciera uso de métodos convencionales propios de otros pájaros. El diamante mandarín bebe hacia la mitad del día mientras que otras especies lo hacen al amanecer o durante las primeras horas de la mañana.


CRIA

El diamante mandarín es probablemente uno de los pájaros cuyo proceso de cría figura entre los más rápidos del mundo y esto es consecuencia, una vez más de su adaptación a las duras condiciones climáticas bajo las cuales vive. En las áridas regiones del interior de Australia, la lluvia no tiene en modo alguno carácter estacional como es el caso en las zonas costeras y resulta totalmente impredecible cuando aparecerá. Como resultado de esta situación, el diamante mandarín se ve condicionado por la meteorología por lo que a su ciclo de cría respecta y debido a tal circunstancia comenzará a construir su nido tan pronto como empiece a llover. Este ciclo se halla tan ligado a las precipitaciones que la especie puede llegar a tener dos o tres puestas en un año o por el contrario no realizar ninguna si la lluvia no hace acto de presencia. El vínculo que une a la pareja es fuerte y se cree que se establece para toda la vida hasta que uno de los dos muere, en cuyo caso el que sobrevive buscará un nuevo compañero.

En las áreas de Australia en que las condiciones climatológicas son menos rigurosas, la cría adopta un carácter más regular y tiene lugar generalmente a lo largo de todo el año con la sola excepción de los meses más fríos del invierno que en este caso son junio y julio. En las zonas en que se utiliza la irrigación por aspersión, la especie cría durante todo el año salvo en el mes de julio.

NIDO

Las lluvias darán lugar a que hagan su aparición las plantas gramíneas con las que se alimenta el diamante mandarín, y también muchos insectos, por cuyo motivo no pierde tiempo y procede a construir su nido. El macho sugiere, por regla general, algunos puntos idóneos a la hembra tal fin y ésta, tras cierta deliberación, acepta uno de ellos. Se ha podido observar que en aquellos lugares en que la disponibilidad de agua es más segura a lo largo de todo el año, es la hembra en solitario la que construye el nido mientras que el macho lleva a cabo la labor de transportar los materiales. Sin embargo, tratándose de la parte interna, ambos contribuyen a su acabado, lo cual indudablemente se debe a la necesidad de imprimir cierta celeridad al ciclo de cría. Los puntos elegidos para instalar el nido varían considerablemente y lo mismo ocurre con la calidad del mismo. Ante todo, el mayor grado de preferencia se inclina por los arbustos espesos pero conviene señalar que el diamante mandarín lo instalará en cualquier lugar que estime apropiado, incluido el suelo entre la hierba. También puede ocurrir que se decida por antiguos nidos de otros pájaros, huecos existentes en los árboles, termiteros, postes e inclusos grandes nidos constituidos por ramaje y previamente ocupados por aves de presa. ¡Evidentemente se trata de una especie muy adaptable! La parte externa del nido se halla formada por ramitas o raíces que derivan hacia otras de tipo más suave y de menor dimensión a medida que se van acercando al punto en que tendrá lugar la cría de los polluelos, el cual se halla recubierto de plumas, briznas de hierba, pelos de conejo y cualquier otro material que la pareja halla podido conseguir. El nido puede estar rematado por una cúpula pero también puede que carezca de cubierta y ciertamente podemos decir que no responde a la bella estructura que caracteriza el de las especies de auténticos tejedores.


INCUBACION

Los huevos son incubados por ambos pájaros, que cubren de forma sucesiva y alternada turnos de aproximadamente una hora y media. Cada uno de ellos abandona el nido al oír el canto de llamada de su pareja cuando ésta se aproxima y de este modo el relevo no tiene lugar en el interior. Durante la noche, en cambio, ambos pájaros permanecen dentro. La incubación generalmente se inicia una vez que ha sido puesto el cuarto huevo (debe señalarse que la puesta se realiza a razón de un huevo cada día) y dura entre 12 y 15 días, lo cual depende de la temperatura reinante

MADUREZ

Los jóvenes polluelos crecen con mucha rapidez y, según sea el grado de atención prestado por los padres por lo que a alimentación respecta, generalmente se hallan en condiciones de abandonar el nido al alcanzar las tres semanas de edad. Regresan sin embargo de forma continuada para pasar la noche junto a sus padres los cuales siguen dándoles de comer, con carácter reducido, hasta que tienen diez días más, en cuyo momento ya son plenamente independientes. En dicho instante pueden abandonar el nido para buscar su propio lugar en el que poder pasar la noche o también cabe que utilicen el nido de sus padres si la hembra decide que querría uno nuevo para su próxima puesta.


MUDA

Los ejemplares jóvenes de diamante mandarín comienzan su muda al llegar a la edad de 8-9 semanas y finaliza después de que halla transcurrido un periodo de 4-7 semanas, lo cual supone que se hallan en condiciones de cría en el ámbito silvestre a partir de haber cumplido los tres meses aproximadamente. Debe admitirse que es un proceso extremadamente rápido y no se recuerda a ninguna especie que llegue a la madurez con esta celeridad.


ALIMENTACION

Las gramíneas constituyen la base de la dieta del diamante mandarín. Sus semillas son recogidas en el suelo o bien picoteadas en vuelo directamente de la planta, no sabiéndose de caso alguno en que se hayan aferrado a ellas como es habitual en muchas otras especies. Consumen las semillas tanto de plantas nativas como introducidas y también ingieren un reducido número de insectos diversos, incluidas las termitas.
 
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